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miércoles, 21 de enero de 2026

100 años del vuelo del Plus Ultra

 Hace 5 años recordé el aniversario de este magnífico vuelo

MIRLOS, GALLOS Y HALCONES: 22 enero, vuelo del Plus Ultra

Hoy celebramos su centenario

22 enero 1926, hace 100 años, dos aviadores navarros, Pablo Rada y Julio Ruiz de Alda, iniciaron la travesía del Atlántico Sur, desde Palos de la Frontera hasta Buenos Aires, a bordo del hidroavión Plus Ultra, acompañados por otros dos aviadores: Ramón Franco y Juan Manuel Durán.

LA HAZAÑA DEL PLUS ULTRA

Grandes vuelos de la aviación española

https://es.wikipedia.org/wiki/Plus_Ultra_(hidroavión)

El vuelo del Plus Ultra nace

Con la idea de emular a los pilotos de otras naciones que realizaban grandes hazañas en el campo de la aeronáutica. En diciembre de 1925, el gobierno autoriza la realización de tres grandes vuelos con destino en Filipinas, Buenos Aires y la Guinea Española.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) demostró a los países y a sus ejércitos la gran importancia que tenía la aviación, lo que motivó la competencia para desarrollarla y deslumbrar con proezas a los vecinos.

El Directorio Civil de la dictadura de Miguel Primo de Rivera se constituye en 1925 con los sectores extranjeros, sociales y políticos pacificados, lo que le permite volcar hacia hispanoamérica la política exterior española, tratando de equilibrar la poquísima participación española en la expansión del colonialismo europeo y la pérdida de influencia en lo que fue América española.

En este marco, y para mostrar nuestra capacidad para modernizarnos, Miguel Primo de Rivera pensó aprovechar el proyecto de vuelo España-Argentina que en la base militar de Mar Chica (Melilla) preparaban los oficiales Ramón Franco y Mariano Barberán.

Se pretendía dar la imagen de un país floreciente y al día, ayudando a que hispanoamérica pusiera en nosotros su mirada, recuperando la influencia en ese continente; se reafirmaría la legitimidad del régimen consolidando la unidad nacional y exaltando los valores hispánicos.

Se escogió el lema Plus Ultra (más allá), es el lema oficial de España. Fue utilizado por primera vez en 1516 por Carlos I de España, que lo utilizó como su lema personal como expresión del dinamismo del nuevo Imperio Español. Este lema se utilizó para animar a los navegantes a desafiar y olvidar la antigua advertencia de la mitología griega, según la cual Hércules había puesto dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, y se creía que eran el límite del Mundo, la última frontera que los navegantes del Mediterráneo podían alcanzar.

El lema daría a entender el resurgir del país y del carácter de la raza hispana. Por eso, acabado el raid, el dictador creó la Agencia Plus Ultra, con sede en París, para que canalizara la propaganda hacia Latinoamérica.

Esta campaña coincidió con un movimiento similar en Argentina, donde la gran afluencia de inmigrantes europeos no hispanos había producido un desequilibrio etnográfico y cultural que amenazaba la identidad nacional forjada por la oligarquía dirigente.

La tripulación del Plus Ultra estuvo formada por el comandante de infantería Ramón Franco Bahamonde, el capitán de artillería Joaquín Ruiz de Alda y el mecánico Pablo de Rada Ustarroz, además del aviador naval Manuel Durán González, que acompañó a la tripulación en todas las etapas, menos en la transatlántica, debido a la necesidad de aligerar peso. El hecho de que sus protagonistas fueran militares, permitiría al dictador controlar todos los aspectos del viaje y aprovecharlo en su beneficio personal.

Además, actuando como embajadores, los pilotos llevarían mensajes del Rey a los presidentes de Uruguay y Argentina. También de Brasil, para darle, junto con la escala en las islas portuguesas de Cabo Verde, un carácter ibérico.

El Avión

El avión que se empleó fue un Dornier Wal, hidroavión alemán, fabricado en Italia, debido que Alemania no tenía permiso para realizarlo, y que voló por primera vez el 6 de noviembre de 1922 en Marina de Pisa (Italia). Fue construido en Pisa (Italia), entre Junio y Noviembre de 1925. El casco, completamente metálico, tenía dos flotadores aerodinámicos y una planta motriz de dos motores en tándem (una hélice tractora y otra impulsora) ingleses "Napier Lion", de 450 caballos.

Era un sexquiplano, biplano con las alas inferiores más cortas que las superiores. 



El piloto y el copiloto iban sentados a un lado, descubiertos y teniendo detrás de ellos la radio. Fue el hidroavión tecnológicamente más avanzado de su época.

Se utilizó también en otro gran raid, la Patrulla Atlántida, aunque éstos eran de serie. Algunos de estos hidroaviones adquiridos por España continuaron en vuelo hasta 1950.


El PLUS ULTRA era un hidroavión del tipo "Dornier", diseño alemán, con dos motores. Su nombre militar era W12, y para la identificación telegráfica se le denominaba E.D.R.12, y fue rebautizado por Franco como PLUS ULTRA, que significa en latín "MÁS ALLÁ". Sobre las alas y en el costado llevaba escrita las siguientes letras M-M WAL, que quiere decir: 

M : Letra correspondiente a las matrículas de aviación española.

M : Distintivo de que el aparato era militar.

La W: Inicial de Walfich (Ballena), nombre que la casa alemana Dornier daba a este tipo de hidroaviones.

La AL: equivale al número 12, tipo concreto del hidroavión.

* Longitud : 17,5 metros.

* Envergadura (longitud entre alas) : 22 metros.

* Ancho de alas : 4,5 metros.

* Superficie de alas : 96 mts. cuadrados.

* Velocidad máxima que podía desarrollar con los dos motores : 200 Km/h.

* Velocidad comercial (la más económica) : 170 Kms/h.

* Velocidad de navegación en mar llana : 30 millas/h.

* Peso del aparato, con tripulantes y combustible : 7 Toneladas.

* Capacidad para 4.000 litros de combustible.

* Radio de acción o autonomía : 3.000 Kms.

* Dotación : Llevaban, entre otras muchas cosas, altímetro, cuentamillas, brújula, sextante, derivómetro, radiogoniómetro, tablas, mapas, salvavidas y máquina destiladora de agua.

En total el Plus Ultra recorrió 10.270 Km. empleando 59 horas y 39 minutos.

La travesía




1ª Etapa: Palos de la Frontera - Las Palmas

Esta gran aventura comenzó el 22 de enero de 1926 con el despegue a las 7:55 horas del Plus Ultra en Palos de la Frontera, desde donde partió Cristóbal Colón también rumbo a las américas. Se elevó frente a La Rábida en la desembocadura del Río Tinto. Llegan a Las Palmas tras un vuelo de 8 horas. Al atardecer, el hidro se posa en el Puerto de la Luz. La multitud se agolpa en los muelles para aclamar a Franco y sus compañeros.

2ª Etapa: Las Palmas - Porto Praia

El día 26, desde la bahía de Gando, en el municipio de Telde, isla de Gran Canaria, despega el Plus Ultra rumbo a Porto Praia en la isla São Tiago (capital de Islas del Cabo Verde), final de la segunda etapa que dura nueve horas cincuenta minutos.

3ª Etapa: Porto Praia – Pernambuco

En Praia fue necesario reducir al límite la carga del avión, quedando en tierra el alférez de navío Juan Manuel Durán González. Tras un despegue difícil debido al estado del mar y a la gran cantidad de peso, consiguen despegar rumbo a Pernambuco en Brasil el 31 de enero, comenzando la parte más importante: cruzar el Atlántico. El uso del radiogoniómetro, usado por primera vez en este tipo de vuelos, permitió a la aeronave mantenerse en la ruta correcta, sin desviaciones en la etapa mas larga del recorrido.

Uno de los retos que identificaba Emilio Herrera antes de iniciarse el viaje era la navegación por la complejidad que implicaba. Durante el viaje se han empleado varios métodos de navegación, cada uno utilizando diferentes instrumentos
Navegación a la estima
Para este tipo de navegación utilizaron un compás magnético, un derivómetro Wimperis, complementado con un buen cronómetro Longines, tablas de deriva y las cartas de proyección de Mercator, además de tres brújulas y un compás frontal tipo Lundolph que llevaba Franco para más comodidad.
El derivómetro tenía soportes montados en ambos costados del avión, y permitía conocer la dirección y velocidad del viento, utilizando unos botes de humo que se lanzaban encendidos desde el avión, quedaban flotando sobre el mar produciendo un humo muy espeso, que hacía fácil su observación.
Hay que tener en cuenta que la tripulación construyó las tablas de deriva para la velocidad media de 170 km/h del Dornier J Wal. Para la etapa de Porto Praia-Pernambuco no encontraron las cartas Mercator apropiadas y se construyeron cinco ejemplares ellos mismo, en los que la escala del Ecuador era de dos millas por milímetro.
Navegación astronómica
Utilizaron un sextante de la casa Hughes, como taxímetro se utilizó el derivómetro y cronómetro, completado con una regla de cálculo helicoidal, formada por dos cilindros corredizos uno respecto del otro tipo Bygrave construida por la casa Hughes de Londres. Esta regla era el complemento ideal del sextante.
Navegación radiogoniometría
Esta navegación fue un magnífico complemento a los sistemas de navegación anteriores, ya que, por ejemplo, anula los errores que pudieran producirse por la navegación a la estima.

El goniómetro utilizado era una estación Marconi del tipo A.D.6 teniendo un peso total la estación completa con el goniómetro de 96 kg.

Los fuertes vientos contrarios hicieron desviar de su ruta al Plus Ultra y lo forzaron a descender en la isla de Fernando de Noronha, lo que no estaba previsto. Al revisar los depósitos de combustible, se comprobó que los mismos estaban casi vacíos, por lo que fue necesario reabastecerlos.

Contaron con un gran apoyo de la Armada española, ya que durante la ruta contaron con la presencia permanente del crucero "Blas de Lezo" y el destructor "Alsedo", por si era necesario socorrer a la tripulación. A su vez, las autoridades brasileñas de Fernando de Noronha ordenaron mantener faros permanentes y hogueras con el fin de facilitar la orientación del Plus Ultra durante la noche. En esta etapa se recorrieron 2.035 kilómetros y duró 12 horas y 40 minutos.

4ª Etapa: Fernando Noronha – Recife (Pernambuco)

Tras repostar, parte hacia Recife (estado de Pernambuco) el día 1 de febrero y cubriendo una distancia de 540 kilómetros. A falta de 100 kilómetros para llegar a su destino, se estropeo la hélice posterior y fue necesario repararla en pleno vuelo. Ello alarga en mas de una hora el tiempo previsto para la travesía.

5ª Etapa: Recife - Río de Janeiro

En Recife se descansaron y realizaron reparaciones en el avión, partiendo el 4 de febrero a Río de Janeiro, en un vuelo de 12 horas y 15 minutos de duración, recorriendo 2.100 kilómetros. El recibimiento tributado a los aviadores fue apoteósico.

6ª Etapa: Río de Janeiro – Montevideo

Al atardecer del 9 de febrero, comienza esta etapa que debía concluir en Buenos Aires, pero se desvían a Montevideo, donde la población les recibe muy entusiasmada. Duró unas 9 horas.

7ª Etapa: Montevideo - Buenos Aires

El 10 de febrero de 1926, tras 44 minutos de vuelo, concluye esta gran aventura Franco, Ruiz de Alda, Duran y Rada llegan a Buenos Aires. La tripulación recibió una calurosa bienvenida por parte de la población, que salió a la calle para vitorear a estos héroes.

La llegada de los españoles se recordará durante mucho tiempo. Los grandes diarios bonaerenses exaltaron la hazaña de Franco y sus compañeros como algo que enorgullecía a toda la estirpe Iberoamericana.

El cantor de tango Carlos Gardel dedicó un tango al hidroavión, El vuelo del águila.

Durante su estancia en América, el Plus Ultra visitó varios países, destacando Uruguay y Argentina, donde fueron recibidos multitudinariamente y fueron homenajeados por las más altas autoridades, entre ellas, D. Carlos M. Noel, Intendente Municipal de Buenos Aires. El hidroavión fue regalado al gobierno argentino, que a cambio nos donó el Ícaro de La Rábida, por tanto, los aeronautas regresaron en barco, sin el Plus Ultra.

También en Huelva y Moguer se organizaron actos para la partida y el regreso de estos pilotos, destacando en Huelva.

SU MAJESTAD ALFONSO XIII, presidió la recepción de los tripulantes a su regreso, el 5 de Abril de 1926. Otorgando con tal motivo a Palos de la Frontera el tratamiento de Ciudad, a su   Ayuntamiento el de Excelentísimo, y a su Alcalde, que se había olvidado de quitarse el sombrero ante el Rey, el título de "Caballero Cubierto".

Alfonso XIII donó el Plus Ultra a la Armada argentina, donde sirvió como avión de correo hasta ser retirado del servicio. El comandante Ramón Franco no pudo realizar su sueño de hacer el trayecto de vuelta en el Plus Ultra. La tripulación regresó a España en barco el 11 de marzo.


Actualmente, el Plus Ultra se encuentra en el Museo "Enrique Udaondo" de Luján, en Buenos Aires (Argentina); también existe una réplica en el Museo del Aire, en Cuatro Vientos (Madrid).

El vuelo que, desde el punto de vista técnico fue un éxito rotundo, tuvo un recorrido de 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos (a una velocidad promedio de 172 km/h) repartidos en las siguientes etapas:

Palos-Las Palmas (1.300 km.)

Las Palmas-Porto Praia (1.745 km.)

Porto Praia- Fernando de Noronha (2.305 km)

Fernando de Noronha -Pernambuco (540 km.)

Pernambuco-Río de Janeiro (2100 km)

Río de Janeiro-Montevideo (2.060 km)

Montevideo-Buenos Aires (220 km)

Las consecuencias que tuvo este gran raid fue un acercamiento hispanoamericano con repercusiones en todo el mundo. Fue la primera hazaña aérea con un seguimiento muy destacado en los medios de comunicación. Sentó los precedentes para los otros grandes raids que se llevaron a cabo en los años siguientes. Tecnológicamente fue precursor de instrumentos de ayuda a la navegación, que posteriormente se fueron instalando en los aviones.

Referencias

https://web.archive.org/web/20040606024656/http://es.geocities.com/julioil/plusultr.html

http://www.sasua.net/estella/articulo.asp?f=Plusultra

https://web.archive.org/web/20080516095500/http://www.aire.org/ea/raids/plusultr.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Franco

https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Ruiz_de_Alda

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Manuel_Dur%C3%A1n_Gonz%C3%A1lez

https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Rada

revista aeroplano nº 19

Sistemas de navegación utilizados

domingo, 11 de diciembre de 2022

Operación Manuel 11-12-1977

Hoy se cumplen 45 años de este desastre, y del profundo sobresalto que produjeron las primeras noticias de lo encontrado entre los restos.






viernes, 14 de octubre de 2022

75 años de la era supersónica

 75 años de era supersónica


Los aviones de caza a finales de la segunda guerra mundial, movidos por motores más potentes llegaron al límite de sus posibilidades. La tracción por hélice empezaba a ser sustituída por los motores de reacción que suministraban mayor velocidad a los aparatos al moverlos con la impulsión del aire comprimido de la combustión.
Pronto se acuñó un término barrera del sonido, aludiendo al fenómeno que se estaba estudiando en los túneles aerodinámicos: un avión a gran velocidad comprime el aire que tiene por delante, cuando alcanza los 1.200 km/h llega a la velocidad del sonido, se crea delante del avión como una barrera de ondas sónicas. Al superar esa velocidad se crea un cono de gran presión tras el avión, al suceder eso en el aire, al ser el sonido una variación de la presión del aire, el cono es un sonido muy intenso: estampido sónico o "sonic boom"
La barrera del sonido

Se llama mach 1 a la unidad de velocidad del sonido.

En la posguerra la empresa norteamiricana Bell era de las más avanzadas en el estudio de la alta velocidad. En 1944, por encargo del Consejo Nacional Aeronáutico, comenzó a construir un avión capaz de atravesar la barrera del sonido volando en horizontal. Así nació el pequeño avión Bell X-1. 10 metros de longitud e impulsado por cohetes y lanzado desde un bombardero Boeing B-29, para ahorrar combustible.

Boeing B-29    

Bell X-1 en un B-29 

Se eligió a Charles E. Yeagger (Chuck Yeagger), piloto de caza durante la segunda guerra mundial Después de habituarse al avión en agosto y septiembre, el 14 de octubre de 1947, hoy  hace setenta años.
cerca de las 10,30 de la mañana caía como una bomba desde 7.000 m de altitud, encendió los 4 cohetes del X-1, el avión vibró, se estabilizó y se escuchó una fuerte explosión, el primer estampido sónico de la historia. Así se demostró que el vuelo supersónico era posible.
En 1953 Yeagger alcanzó mach 2,4 con un X-1 mejorado.
En la actualidad Yeagger tiene 94 años.

El 7 de diciembre de 2.020 falleció el  general Charles “Chuck” Yeager a la edad de 97 años. Descanse en Paz.

La barrera del sonido

Hoy hablaremos de la velocidad del sonido.
El efecto tiene un nombre bastante peculiar, y se produce cuando un cuerpo alcanza la velocidad del sonido. Hablamos del efecto Prandtl-Glauert. ¿Que no lo habían oido nombrar, estimados lectores? Para ser sinceros, yo tampoco lo había oido nombrar. Hasta que lo oí, claro está. Igualico que ustedes ahora.
Recuerden que el efecto Prandtl-Glauert no lo provoca la sobrepresión de la onda de choque, sino la bajada de presión que va justo detrás. Como sabrán todos los lectores que hayan tenido la suerte o desgracia de estudiarla, la dinámica de fluidos es realmente difícil, y no se conocen soluciones exactas de las ecuaciones más que cuando se hacen una serie de suposiciones para simplificar las condiciones de contorno. Dicho esto, empecemos nuestro viaje.
Cuando un cuerpo se va acercando a la velocidad del sonido, comienzan a suceder cosas extrañas. Para empezar, el aire que el cuerpo va apartando cuando se mueve, cada vez puede apartarse menos, porque el aire se aparta a la velocidad del sonido. Esto provoca que en el morro del avión (supongamos que es un avión) haya un aumento de presión considerable. Veámoslo con algunas ilustraciones:


Aquí se muestra un objeto estacionario emitiendo ondas de sonido. Como puede apreciarse, las ondas se propagan radialmente. Nada espectacular hasta el momento.

En esta segunda imagen, nuestra fuente emisora de ondas de sonido está ya en movimiento. Puede apreciarse claramente cómo por delante del objeto las ondas de sonido están más comprimidas (tienen mayor frecuencia o, lo que es lo mismo, menor longitud de onda) que por detrás. Ésta es la explicación del efecto Doppler.


Cuando la velocidad del objeto se iguala a la del sonido, observamos cómo en el morro del objeto se forma un frente de muchas ondas "apelotonadas". Como el sonido no es más que una onda de presión, tenemos una zona de presión muy alta en el morro. Esa onda, que está estacionaria en el morro del objeto, hace que sea difícil aumentar la velocidad. Por eso se llama la "barrera del sonido":
Y, por último, nuestro objeto es supersónico. En esta imagen se muestra el objeto moviéndose a Mach 1,4 (la velocidad del sonido se denomina Mach 1. Si fuéramos a la mitad de la velocidad del sonido iríamos a Mach 0,5). Obsérvese el cono de Mach que deja tras de sí nuestro objeto. Ese cono está formado por una onda de alta presión. Cuando se trata de un objeto en el aire, como el sonido no es más que una variación de la presión del aire, el cono es en realidad un sonido muy intenso (el sonic boom, que le llaman en inglés, o el estallido sónico). Como nuestro objeto del ejemplo es un punto, sólo hay un estallido. Pero si fuera un objeto extenso (un avión, por ejemplo), habría dos o más conos, como mínimo el del morro y el de la cola. Esto puede apreciarse en la siguiente imagen de un coche a reacción, superando la velocidad del sonido en uno de los lagos secos de Utah:


En la anterior imagen es posible "ver" las ondas de presión porque el índice de refracción del aire depende de la presión. Cuando hay variaciones muy bruscas de la presión del aire, habrá variaciones bruscas del índice de refracción, y la luz que viene desde detrás del objeto se refractará mucho, por lo que podremos ver esos "pliegues en el aire" (poesía y todo en CPI, oiga).

Y ahora, empieza el chou.

Cuando la humedad del aire es suficiente, las variaciones extremas de presión producidas cuando un objeto alcanza la velocidad del sonido pueden producir la condensación del vapor de agua presente en el aire. 

Hay muchas imágenes de aviones en pleno efecto Prandtl-Glauert. Aquí les muestro algunas, ciertamente impresionantes:

                     

Clásica foto del F-18 sobre Corea. Nótese el doble efecto en carlinga y alas. 

Y aquí, aquí y aquí tienen galerías espectaculares.



domingo, 5 de septiembre de 2021

Victor Belenko y su MiG 25

6 septiembre 2.021

CONTEXTO

Hace 45 años, el 6 de septiembre de 1976, a las 6,45 de la madrugada hora de Europa, el piloto soviétivo Victor Belenko despegó con su MiG-25P desde la base de Sokolovka para realizar un entrenamiento rutinario. Sin embargo 3 horas más tarde el caza fue dirigido al aeropuerto de Hakodate (isla de Okkaido, Japón).
Tres días más tarde Belenko fue llevado a U.S.A. donde se asiló políticamente. El avión fue devuelto a la URSS 70 días después tras un minucioso exámen.
Para poder entender el contexto político en el que ocurrió este insólito hecho, hay que tener en cuenta que solo pasaron 15 años de haber superado la crisis de los misiles en Cuba, pero con la Unión Soviética siguiendo con su carrera nuclear, el mundo aún respiraba en vilo el ambiente a Guerra Fría, y el continente europeo dividido en dos partes: por un lado se tenía a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) integrada por casi todos los países europeos y por otra parte el Bloque Este llamado Pacto de Varsovia liderado por la Unión Soviética, diseñado para contrarrestar las amenazas del lado Oeste.

EL AUTOR
Viktor Ivanovich Belenko: piloto militar soviético, nacido el 15 de febrero de 1947 en Nalchik (Rep. Kabardino-Balkaria), de familia ucraniana. Se graduó en la Escuela Superior Militar de Aviación de Armavir.  Sirvió como piloto instructor de MiG-17 en la Escuela Superior Militar de Aviación para Pilotos y Navegantes de defensa aérea de Stavropol, siendo mas tarde transferido como piloto al Regimiento de cazas 513.


El Teniente en Aviación Viktor Ivanovich Belenko, a su joven edad de 21 años pasaba a formar parte de la élite de los pilotos soviéticos destinados a la defensa aérea. Nadie dudaba de la exitosa carrera que le esperaba a Viktor Belenko como piloto, de hecho era uno de los mejores de su unidad y hasta se desempeñaba como instructor de vuelo.
Como todo piloto de élite, Viktor Belenko esperaba que el gobierno soviético lo tratase de acuerdo a su estatus, pero la realidad estaba muy distante a lo que el joven piloto esperaba de su amada madre patria. En aquel entonces la prestigiosa Fuerza de Defensa Aérea de la Unión Soviética (VVS) estaba plagada por la corrupción y la miseria, hasta tal punto en que el alcohol necesario para el mantenimiento de los aviones era consumido como bebida alcohólica por el personal militar e incluso vendido en el mercado negro en donde se pagaba una buena suma, ya que su alto grado de concentración por encima del vodka lo convertía en muy codiciado. Fue así que Belenko en su desesperación solicitó su transferencia para ser parte del prestigioso Regimiento de Cazas 513 dentro de la Undécima Fuerza Aérea Soviética, enmarcado en las Fuerzas de Defensa Aérea Soviéticas. Prestaba servicio en la base de la localidad de Chuguyevka, Krai (Territorio) de Primorie, en el extremo oriente ruso. La División de los MiG-25 estaba destinada a la protección de las fronteras; una unidad a donde solamente los mejores entre los mejores pilotos podían acceder. 
Belenko, de carácter honesto y recto, pensó que finalmente en esa unidad encontraría a los verdaderos pilotos que servían a la amada Unión Soviética con patriotismo; pero fue en ese lugar en donde percibió que la patria ideal equitativa, promovida por el gobierno soviético, era solo una falacia creada por la propaganda comunista.
Viktor Belenko había sido un ciudadano soviético modelo.
Pero Belenko estaba desencantado.
Era padre y se enfrentaba a un divorcio. Y había comenzado a cuestionar la naturaleza de la sociedad soviética, y si EE.UU. era realmente tan malvado como el régimen comunista sugería.
"La propaganda soviética de esa época lo presentaba como una sociedad podrida que se estaba derrumbando", le dijo Belenko a la revista Full Context en 1996.
"Pero yo tenía muchas interrogantes en mi cabeza".
Y Japón quedaba sólo a 644 kilómetros.
El nuevo MiG podría volar rápido y alto, pero sus dos motores gigantes hacían imposible que pudiera llegar muy lejos; desde luego, no lo suficiente como para tocar tierra en Estados Unidos.

LA HAZAÑA
La preparación
Fue así que Viktor Belenko empezó a diseñar su deserción y posterior solicitud de asilo al gobierno norteamericano llevando consigo como “obsequio” al poderoso MiG-25; pero eso no era una tarea simple, ya que la autonomía del caza era muy reducida y llegar con él hasta las costas de los Estados Unidos era totalmente imposible por lo que tuvo que cambiar su objetivo, eligiendo la base aérea de Chitose en la isla de Hokkaido en Japón, que era aliado de los Estados Unidos y se encontraba dentro del rango de autonomía del MiG-25. Pero aun así, su plan necesitaba reunir ciertas condiciones para llevar adelante; una de ellas era esperar el día de práctica de lanzamiento de misiles ya que eran los únicos días en donde los MiG-25 eran abastecidos completamente con combustible, además como la práctica se realizaba en formación de tres aviones cada escuadrón, debía esperar a ser colocado en la retaguardia para poder así escapar de sus compañeros sin ser percibido y, finalmente, volar a muy baja altura de la superficie del mar para así eludir los radares soviéticos entre otros.
Afortunadamente no tuvo que esperar mucho, ya que a solo cuatro semanas de haber ideado su plan, llegó el día en que todas las condiciones se juntaban, bueno, casi todas.


El día deseado 
Era el día 6 de septiembre, ese día varios aviones MiG-25 despegarían para una práctica rutinaria de lanzamiento de misiles; todos ellos fueron abastecidos con tanques llenos de combustible, y Belenko formaba parte del escuadrón que volaría en la retaguardia de las otras aeronaves. El reloj de la base marcaba las 12:25 del mediodía cuando los MiG-25 despegaron desde la base aérea de Chuguyevka en el extremo oriente siberiano.

Un poco de fantasía:
Conectando su radio, Belenko habló a la torre de control. 
-“Este es el número cero-seis-ocho. Solicito permiso para arrancar motores".
La torre respondió rápidamente. 
-"Número cero-seis-ocho, tienes permiso para arrancar motores".
-"Entendido. Ejecutando ”, dijo Belenko, saludando a su ingeniero de vuelo, quien retrocedió por la escalera, ordenó a la tripulación de tierra que retirara las cubiertas del motor y señaló que los sistemas hidráulicos estaban funcionando. Cuando Belenko pulsó los interruptores y presionó los botones, los motores produjeron un suave gemido que pronto se convirtió en un rugido. 
-"Cero-seis-ocho"-Belenko llamó por radio a la torre-"Solicito permiso para rodar".
-"Cero, seis y ocho, tienes permiso".
-"Entendido. Estoy ejecutando ".

Belenko llevó el MiG-25 hasta el final del taxi run a aproximadamente media milla de distancia. Cuatro MiG estaban delante de él, y tuvo que esperar hasta que una luz verde lo autorizara a girar hacia la pista. 
-“Cero-seis-ocho pide permiso para despegar".
-"Cero-seis-ocho, tienes permiso".
-"Entendido. Estoy ejecutando ".

Dudó unos segundos para mirar una vez más a los bosques circundantes. Por encima de todo lo demás en su tierra natal, amaba las extensiones escarpadas y abiertas y los bosques donde había vagado desde la infancia. Allí podía explorar, descubrir y meditar, estar solo con una chica o consigo mismo. Sólo allí y en la cabina se había sentido libre. Bajo la brillante luz del sol, las hojas se volvían de cobre, oro y rubí, y pensó que el bosque nunca había parecido más majestuoso, nunca más impermeable y antitético a la miseria humana.
Con el encendido del postquemador, el avión vibró, se sacudió y se movió hacia adelante.
-"Cero-seis-ocho, tienes postquemador"-confirmó la torre-"Buen vuelo".


Belenko soltó los frenos exactamente a las 12:50 p.m, el MiG recorrió la pista y en quince segundos estaba en el aire. Mientras estaba aún peligrosamente bajo, quitó el postquemador prematuramente para conservar combustible, que era precioso, tan precioso que con mucho gusto habría cambiado parte de su propia sangre por combustible extra. También para conservar, ascendió más lentamente de lo normal a 24.000 pies (8.000 metros) y tardó cinco minutos en lugar de los cuatro normales para ingresar a la Zona de Entrenamiento Nº 2 en un rumbo de 090 grados. Al comenzar el amplio giro de 360 grados que los controladores de tierra esperaban de él, vio muchos otros MiG-25 en el área, totalmente armados y abastecidos. La aguja, girando rápidamente alrededor del dial de la brújula con su cambio continuo en el rumbo, mostró que rápidamente se acercaba al punto de no retorno. Al completar el círculo tendría que proceder con el vuelo programado, o con el suyo.
A los 6 minutos de haber partido ya estaban volando a una altura de 9.000 metros; en ese momento por la mente de Belenko pasaban todo tipos de imágenes que hacían referencia a un posible fracaso, hasta llegó a pensar en desistir pero finalmente decidió que llevaría a cabo su audaz plan de fuga.Todavía puedes regresar y nadie lo sabrá. Si vas, es para siempre. Voy.
Ahora comenzó su propio plan de vuelo secreto.
De vuelta al rumbo 090, dejó que el avión se deslizara hacia abajo, con la esperanza de que el descenso fuera tan gradual que los controladores de radar no se dieran cuenta de inmediato.
Lentamente, Belenko redujo la velocidad de su MiG-25 como también bajaba de altitud, cuando finalmente apuntó la nariz de su caza hacia abajo para hacer pensar que se estaba estrellando y así no levantar sospecha. En aquel entonces el MiG-25 volaba a una velocidad de 800 km/h esquivando los obstáculos en la superficie

A 19.000 pies, Belenko repentinamente movió el stick hacia adelante y hacia la izquierda y hundió el MiG en un picado con potencia hacia el suelo de un valle enfrente de él, atronando y lanzándose hacia abajo de manera que la Tierra parecía saltar directamente a su cara hasta que él logró nivelarse a 100 pies. Nunca había intentado un picado así, ni había intentado volar un MiG-25 tan bajo, ya que por debajo de los 1.000 pies el aparato era torpe y difícil de controlar. Sin embargo, por el estudio de las tácticas estadounidenses en Vietnam, sabía que a 100 pies estaría a salvo de la cobertura de los misiles SAM (misiles tierra-aire) y las baterías antiaéreas emplazadas en los picos del valle y que estos picos erizados lo ocultarían del radar.
Metiendo gases, atravesó el valle y en dos minutos salió disparado sobre el Mar de Japón. Presionó un botón de emergencia que comenzó a transmitir una señal continua que indicaba que su avión estaba a punto de estrellarse. Después de unos cuarenta segundos apagó la señal para persuadir a todos los que escuchaban en la frecuencia de socorro que se había estrellado. Simultáneamente, apagó su radar y todos los demás equipos cuyas emisiones electrónicas podrían rastrearse. Por último, apagó su radio, a pesar de que no emitía emisiones. No quería verse afectado o distraído por lo que podrían estar diciendo, lo que podrían estar haciendo, cómo lo podrían estar persiguiendo. Necesitaba ahora concentrarse pura e intensamente en las ecuaciones de combustible, velocidad, altitud, tiempo y distancia, que calculó principalmente en su cabeza, ayudado solamente por un lápiz y una libreta. Quizás el uso del ordenador de la cabina hubiera sido más práctico y eficiente. Pero estaba decidido, como lo había hecho en todas las crisis de su vida, a confiar, confiar solamente en sí mismo.

Para evadir la detección por parte de los radares de largo alcance en tierra y los barcos soviéticos portadores de misiles que patrullan en alta mar, Belenko voló tan bajo que dos veces tuvo que desviarse para evitar golpear a los barcos de pesca. Solamente cuando percibió que las olas estaban subiendo tan alto que podría chocar contra una, subió a una altitud ligeramente más segura de 150 pies.  
Una vez sobre el Mar de Japón voló a tan sólo 30 metros de la superficie del mar. Era su primer vuelo rasante, por lo que no calculó o mejor dicho desconocía que volar a tan baja altura implicaba mayor consumo de combustible, por lo que no tuvo otra que aumentar nuevamente su nivel de vuelo para economizar su combustible que ya estaba muy bajo.
Junto con el aumento de las olas, se encontró con cielos cada vez más oscuros y lluvias torrenciales que azotaron el avión y presagiaron un peor clima por delante. Sus cálculos mentales lo presagiaron mucho peor. A nivel del mar, el MiG estaba devorando combustible a una velocidad fatalmente glotona, muy superior a las estimaciones previas al vuelo. Los nuevos cálculos rápidos produjeron los mismos resultados sombríos. A menos que redujera drásticamente el consumo de combustible de una vez al establecerse a una altitud de al menos 20.000 pies, nunca tocaría tierra. Sin embargo, no había volado lo suficientemente lejos como para subir de manera segura a esa altura. Todavía estaría al alcance de los radares soviéticos y los SAM. También podría ser detectado en los radares de otros aviones soviéticos encargados en rescatarlo, si hubiera sobrevivido a un accidente en el mar, o para derribarlo, si aún estuviese en el aire.

Cambio de planes
Mejor muerte posible que muerte segura, razonó Belenko, acercándose a las nubes, que rápidamente lo encerraron en la oscuridad. Había volado en dirección suroriental, calculando su camino hacia Hokkaido, la más septentrional de las islas japonesas y la más cercana a su base. Aproximadamente a la 1:20 p.m. -solamente treinta minutos después del despegue- supuso que se estaba acercando al espacio aéreo japonés y a la intercepción de los cazas Phantom de la Fuerza de Autodefensa Aérea japonesa. Para indicar la falta de intención hostil y facilitar la intercepción, aceleró los motores y se deslizó hacia Japón. En cualquier momento esperaba liberarse de las nubes y salir al claro, donde los Phantom podrían verlo.
Durante años le habían enseñado a temer y luchar contra estos aviones creados por los estadounidenses. Ahora los esperaba como ángeles salvadores. Todo su plan de vuelo se basaba en la confianza de que los japoneses se apresurarían a interceptarlo para obligarlo a aterrizar tan pronto como se introdujera en su territorio. Sabía que los rusos tenían órdenes de disparar SAM a cualquier avión extranjero que violara el territorio soviético, y temía que los japoneses hicieran lo mismo a menos que fueran recibidos y escoltados por sus propios interceptores. Más importante aún, contó con los interceptores japoneses para llevarlo a una pista de aterrizaje segura. En un viejo mapa de Hokkaido había discernido una sola pista, la base militar en Chitose, que parecía lo suficientemente grande como para albergar un MiG-25. Quizás los japoneses lo llevasen a un aeródromo más cercano desconocido para él. De todos modos, probablemente sólo tenía suficiente combustible para llegar a Chitose si lo escoltaban allí de manera rápida y directa. Pero tendrían que encontrarlo por su cuenta porque su banda de radiofrecuencia era tan estrecha que solo podía comunicarse con otros MiG.

Tres veces durante el descenso, el MiG atravesó delgadas capas de cielo azul para ser envuelto nuevamente en remolinos de nubes grises sucias y no fue hasta que bajó a 1.800 pies que Belenko se encontró en un cielo despejado. Dio vueltas, intentando orientarse visualmente y localizar interceptores japoneses. En ninguna parte podía ver aviones. ¿Dónde están los Phantom? ¿Dónde están los malditos Phantom?
Tanto Phantom como MiG en ese momento estaban por todas partes, buscándolo desesperadamente. Su avión apareció por primera vez en las pantallas de radar japonesas como un blip no identificado a las 1:11 p.m. cuando se elevó del mar a 20.000 pies volando a alta velocidad con destino a la isla de Hokkaido. Nueve minutos más tarde, con el blip moviéndose hacia el centro de las pantallas, el comandante de la base Chitose activó el protocolo de seguridad de violación de espacio aéreo enviando a dos cazas F-4 Phantom para interceptar al invasor.
Simultáneamente, los japoneses trataron en vano de advertirlo a través de transmisiones en ruso e inglés. A la 1:22, aproximadamente cuando él mismo se imaginó, Belenko alcanzó el espacio aéreo japonés y los Phantom, vectorizados desde el suelo, se acercaron a él. Sin embargo, a la 1:26, cuando Belenko comenzó a descender en busca de un cielo despejado, su MiG desapareció de los radares, ya que, debido al empeoramiento de las condiciones atmosféricas, ya estaban llenos de reflejos confusos de las superficies terrestres y marinas. Sin más orientación desde el suelo, los Phantom volaron inútilmente en el cielo nublado. Es casi seguro que los monitores soviéticos escucharon las transmisiones japonesas para aviones no identificados, presumiblemente rusos, dirigidos hacia Japón, y concluyeron que el avión advertido era el de Belenko.
Ignorante de las acciones japonesas y soviéticas, Belenko no tuvo tiempo de conjeturar sobre lo que podría estar sucediendo. Tampoco tenía tiempo para el miedo.
Los japoneses no te van a encontrar. Al menos, ya no puedes contar con ellos. Tendrás que arriesgarte. Tienes que decidir, ahora mismo.
Por la configuración de la costa, inicialmente visible para él alrededor de la 1:30, dedujo que se estaba acercando a la península sudoeste de Hokkaido. Chitose queda al noreste, aproximadamente hacia el centro de la isla, detrás de una cadena de montañas aún envuelta en nubes. El medidor indicaba que tenía suficiente combustible para otros dieciséis a dieciocho minutos de vuelo, tal vez suficiente para llevarlo a Chitose si se dirigía inmediatamente allí. Sin embargo, si volvía a subir a las nubes y a las montañas desconocidas, perdería el control de su destino. Solamente por pura suerte podría descubrir un agujero en las nubes que le permitiría descender con seguridad y ver el aeródromo militar antes de agotar su combustible. Sin tal buena suerte, las probabilidades eran que chocara contra una montaña invisible o que tuviera que intentar un aterrizaje forzoso en un terreno imposible. Si sus propósitos hubieran sido diferentes, podría haber considerado buscar un lugar seguro hasta que se le acabara el combustible y luego eyectar. Pero para Belenko, la preservación del MiG-25 era más importante que la preservación de su propia vida y estaba decidido a aterrizar el avión intacto si había alguna posibilidad, incluso una entre mil.

Por lo tanto, decidió quedarse debajo de las nubes, volar hacia el Este pasando el extremo sur de la cordillera, luego girar hacia el Norte hacia Chitose. Reconocía que no tendría suficiente combustible para seguir este curso tortuoso hasta la base aérea. Pero mientras pudiera ver, había una posibilidad de encontrar algún lugar, un tramo de tierra plana, una carretera quizás, para intentar aterrizar.
Una luz roja de advertencia brilló en la cabina a la 1:42 y un instante después se iluminó un panel, iluminando las palabras 
-"Te quedan seis minutos de combustible". Belenko extendió la mano y apagó las luces de advertencia. ¿Por qué molestarse? Estaba otra vez sobre el agua, había cruzado la península sobre Volcano Bay, por lo que alabeó en un giro de noventa grados hacia el norte hacia la tierra, todavía volando a 1.800 pies. En línea recta vio otra masa de nubes, pero decidió mantener la altitud y sumergirse en ellas. Podrían formar solo un parche aislado y cuanto más bajo fuera, más rápido consumiría el MiG combustible y menor sería su rango de planeo.
De repente, una dulce voz femenina lo sobresaltó. Emanando de una grabación que no sabía que existía, la voz era tan tranquila como dulce: 
-“¡Cuidado, cero-seis-ocho! Su suministro de combustible se ha reducido a un nivel de emergencia. Estás en una situación de emergencia".
Belenko respondió en voz alta: 
-"Mujer, donde sea que estés, dime algo que no sepa. Dime dónde está ese aeródromo".
De hecho, Belenko tenía calculado que una vez dentro del espacio aéreo japonés iba a ser interceptado por los F-4 y guiado hasta la base aérea de Chitose para un aterrizaje controlado, ya que Belenko desconocía la ubicación de esta base aérea. Pero el excesivo consumo de combustible de su MiG-25, que no estaba entre sus planes, sumado a que no aparecían los F-4 japoneses, obligó a Belenko a confiar su destino a la suerte. En realidad los F-4 estaban a pocos minutos de alcanzar al MiG-25, pero la desesperación de Belenko por el bajo nivel de combustible lo llevó a guiar su avión a otra dirección alejándose cada vez más de los cazas japoneses por ende de la propia base aérea de Chitose, en donde tenía planeado aterrizar.
El medidor de combustible estaba vacío y Belenko supuso que, como máximo, le quedaban dos minutos. Las nubes no se habían disipado y no había nada más que hacer. Entonces apuntó el MiG-25 hacia tierra y lo desconocido.
Belenko empezó a buscar desesperadamente un lugar en donde aterrizar.
Apenas manteniendo la velocidad, Belenko deslizó el MiG-25 hacia abajo a través de la oscuridad aparentemente interminable de las nubes, cada segundo de descenso disminuía las posibilidades de éxito y supervivencia. Observó el altímetro ... 600 metros ... 500 ... 400 ... 300 ...…
-Me detendré a 150 si todavía estoy en las nubes. Más bajo sería suicidio.
A 250 metros, el mundo se iluminó; Estaba bajo las nubes y podía ver...un campo de aviación. No buscaba la base de Chitose, sino el aeropuerto comercial de Hakodate, a noventa millas al suroeste. La pista era más corta en un tercio que cualquier otra en la que había aterrizado un MiG-25 y sabía que sería imposible detenerse en la pista. Pero tal vez podría mantener el avión y a sí mismo en gran parte intactos.
Finalmente frente a los visores apareció el aeropuerto regional de Hakodate que sirve a la ciudad del mismo nombre, Belenko no tenía otra alternativa que realizar un aterrizaje de emergencia en ese aeropuerto.
Giró bruscamente a la derecha, giró unos 260 grados y comenzó a acercarse hacia el extremo sur de la pista. El vuelo rasante del MiG-25 llamó la atención de todos los habitantes de la ciudad japonesa de Hakodate en la isla de Hokkaido, dirigieron su vista a una figura inusual que sobrevolaba su espacio aéreo, aquella aeronave no era del tipo comercial que acostumbraban a ver; era nada más y nada menos que el avión de reconocimiento e interceptor de alta velocidad  MiG-25, cuya existencia solo se conocía a través de rumores, siendo fotografiado por varios testigos. 
Luego, en cuestión de segundos, tuvo que tomar una decisión insoportable. Un avión japonés, un Boeing 727, despegaba directamente hacia su trayectoria de vuelo. El medidor de combustible marcaba cero y no podía estar seguro de tener suficiente combustible para otro circuito de aproximación. 
-Si se agota el combustible y pierdo potencia durante otro giro, el avión caerá en picado como una roca de veintidós toneladas y se romperá en pedazos en su mayoría inútiles. 
Si continuaba su aproximación, podría chocar con el avión y la distancia entre este y el MiG-25 estaba disminuyendo tan rápidamente que ni el piloto comercial ni él tendrían margen para un error.
-No, no puedo hacer eso. No nací para matar a esas personas. Lo que sea que piense, no tengo ese derecho. Mejor una vida que muchas.

Tiró del MiG en el giro más cerrado del que fue capaz, permitió que el 727 despegara, descendió en un ángulo peligrosamente agudo y tocó la pista a 220 nudos. Cuando desplegó el paracaídas de frenado y pisó repetidamente el pedal del freno, el MiG se sacudió y vibró, como si fuera a descuajeringarse. Los neumáticos ardiendo, chirriaron y se deslizaron por la pista, disminuyendo la velocidad pero sin detenerse. Terminó la pista del extremo norte del aeropuerto, derribó un poste, surcó el barbecho arando la tierra durante más de un segundo y finalmente se detuvo a unos metros de una gran antena a 800 pies de la pista. El neumático delantero se había reventado, pero eso fue todo. Los tanques contenían suficiente combustible para unos treinta segundos más de vuelo. 


Belenko no experimentó ninguna emoción: ninguna sensación de triunfo, ningún alivio por estar vivo. No había melodía para la emoción, al igual que no había tiempo en el aire.
El piloto salió de la cabina del avión y disparó dos tiros de advertencia con su pistola, al tiempo que los automovilistas de una carretera cercana tomaban fotos de tan extraña visión.
En pocos minutos, los funcionarios del aeropuerto llegaron hasta él, conduciendo a través de la terminal.
Y el teniente de vuelo Viktor Ivanovich Belenko, de las Tropas de Defensa Aérea soviética, anunció su deseo de desertar.
Acaba la fantasía.


Aunque seguramente muchos de los que vivían alejados del ámbito militar a nivel internacional no se dieron cuenta, aquel 6 de setiembre podría haber sido el inicio a la temida Tercera Guerra Mundial, involucrando a las grandes potencias nucleares enfrentándose cara a cara. Afortunadamente nada de eso sucedió y el mundo siguió viviendo normalmente.

Exámen occidental del avión

Este interceptor de alta velocidad solo era conocido a través de las pocas informaciones que pudieron atravesar las duras cortinas de la Unión Soviética. El МиГ-25 o MiG-25 era una aeronave diseñada y producida por las oficinas de OKB (Mikoyan-Gurevich). Su primer vuelo fue en el año 1964, entrando en servicio seis años después; alcanza una velocidad de Mach 2,83 (3200 km/h), pero se creía que podía superar la increíble velocidad de Mach 3.6 (3.600 km/h). El avión llamó mucho la atención de las agencias de seguridad de los Estados Unidos, ya que poseía un diseño similar al caza F-15 “Eagle” que en ese momento estaba siendo desarrollado por la USAF para reemplazar a los F-105 Thunderchief. Además, se creía que por sus grandes superficies alares y grandes entradas de aire podía alcanzar altas velocidades como cualquier otra aeronave del occidente. Una superficie alar grande puede ser muy útil en un avión de combate, pues facilita el ascenso y disminuye la cantidad de peso distribuido en el ala, lo cual lo haría más ágil y fácil de girar. En pocas palabras era la aeronave desarrollada de forma ultra secreta por la Unión Soviética que intrigaba a los más altos departamentos de la agencia de seguridad de toda potencia militar.

A los militares occidentales les preocupaba una característica en particular: sus alas eran muy grandes. 

El manual de piloto que llevaba Belenko fue traducido al inglés y ayudó a pilotos e ingenieros norteamericanos para evaluar y probar las prestaciones del aeroplano. Japón sólo permitió realizar puebas en tierra de los motores Tumansky R-15 y su radar TL25 Smerch

Se desarmó y se desensambló, y se examinó minuciosamente  por ingeniería inversa, 70 días después se embaló en 30 cajas y Japón lo devolvió a la URSS con una factura de 40.000 dólares en concepto de embalaje y daños ocasionados en el aeropuerto de Hakodate.

Era la primera vez que expertos occidentales tuvieron la ocasión de ver con detalle este aeroplano, uno de los más avanzados de la URSS entonces, revelandose sus secretos.

Había sido fabricado ese año, y ensamblado rápidamente alrededor de sus dos motores turbojet y las soldaduras hechas a mano. Los remaches no estaban expuestos en las zonas de máxima resistencia aerodinámica. Estaba construído con una aleación de níquel y no titanio (solo las partes más sensibles a temperaturas altas habían sido construídas en este metal).

A medida que se desarmó todo el MiG, los motores, radar, ordenador, piloto automático, control de incendios, contramedidas electrónicas, hidráulicos, comunicaciones y otros sistemas se colocaron en bloques y soportes para análisis mecánico, electrónico, metalúrgico y fotográfico, los especialistas experimentaron una sucesión de sorpresas y conmociones.


Usaba tecnología de tubos al vacío o válvulas termoiónicas en lugar de circuitos electrónicos sólidos. La ventaja de estas lámparas de vacío es que son más resistentes a las temperaturas extremas que se tienen en el territorio ruso, como también eran fáciles de reemplazar en cualquier campo militar alejado de sus bases principales. Mientras tanto, el Teniente Belenko era interrogado por los militares para poder recabar más datos técnicos de esta aeronave, gracias a lo cual se dieron cuenta que el tan temible MiG-25 no era más que un mito temido construido a base de rumores.

Se vió que la velocidad operativa máxima apenas llegaba a 2.600 km/h; si superaba mach 2,8 los motores se sobrecalentaban y quemaban. Como sucedió al que sobrevoló Israel a mach 3,2, regresó a Egipto con los motores estropeados y el piloto tuvo suerte de poder aterrizar.

El radio de combate era de 300 kilómetros. Usando postquemadores y maniobrando para interceptar podía permanecer en el aire entre 22 y 27 minutos. En vuelo nivelado y sin postcombustión podía volar 1.200 kilómetros

La altitud máxima operativa dependía: si llevaba 2 misiles podía alcanzar 24.000 metros; 21.000 con cuatro misiles, los cuales no funcionaban por encima de 27.000 metros: no podían interceptar al avión de reconocimiento estadounidense SR-71, volaba demasiado alto y rápido para el MiG-25 y sus misiles.

El radar era muy bueno, podía seguir dos objetivos a la vez, la potencia (600 Kw) de los tubos de vacío anulaba interferencias, su alcance era de 100 km pero tenía dificultades para distinguir objetivos por debajo de 500 m por los rebotes en el suelo.

En las maniobras no podían tomar más de 2,2 g. Con los tanques llenos pesaban tanto las alas que se arrancarían con g superiores. Incluso sin combustible no podía superar 5 g, no estaba diseñado para un dogfight con un Phantom.

El avión era tan pesado que se eliminó un sistema de eyección.

El piloto dependía mucho del guiado desde tierra (GCI1), su misión era despegar, poner en marcha el piloto automático, seguir las indicaciones del controlador aéreo, disparar los misiles y aterrizar. Para esta tarea el Foxbat estaba dotado de un excelente piloto automático y sistema de comunicaciones digital controlado por un ordenador, que le suministraba información al controlador aéreo.

El Pentágono se había encontrado, de repente, ante la perspectiva de un caza soviético que podría ser más veloz que cualquiera de sus aeronaves militares. Occidente conoció por primera vez los MiG-25 en la década de 1970. Los satélites espía que acechaban los aeródromos soviéticos detectaron un tipo de aeronave que estaban probando en secreto.

Fue un caso típico de interpretación errónea, dice Stephen Trimble, editor de la revista especializada Flightglobal para Estados Unidos.

"Sobrestimaron sus habilidades en base a la apariencia; por el tamaño de las alas y las entradas de aire", dice Trimble.

"Sabían que sería muy veloz y también pensaron que podría ser muy versátil. Tenían razón sobre lo primero pero no sobre lo segundo".

Los soviéticos querían dar el salto tecnológico lo antes posible.

Bajo el mando del diseñador de aviones Rostislav Belyakov el equipo soviético se puso a trabajar.

Para volar rápido, el nuevo motor necesitaría gran empuje.

Tumansky, el principal diseñador de la Unión Soviética, ya había construido un motor, el R-15 turbojet. Pero el nuevo MiG necesitaría dos de ellos.

Además, volar tan alto generaba enormes cantidades de calor por fricción, pues la nave avanzaba contra moléculas de aire.

Construyeron la nave con enormes cantidades de acero. Cuando estás cerca de ella -con sus 19,5 metros de largo- puedes apreciar plenamente el trabajo que requirió su construcción.

El fuselaje de acero pesado es la razón por la cual ese avión tiene alas tan grandes; no es para luchar contra Estados Unidos, sino para poder mantenerse en el aire.

Pero, a principios de los 70, los responsables de defensa estadounidenses poco sabían sobre las capacidades del MiG.

Le dieron el sobrenombre de "Foxbat" (murciélago-zorro).

El MiG por el que Occidente se había preocupado tanto se acabó convirtiendo en papel mojado.

Su gran radar quedaba años detrás de los modelos estadounidensesSus grandes motores requerían tanto combustible que sólo podía volar distancias muy cortas. Podía despegar muy rápido y volar a gran velocidad en línea recta para disparar misiles o tomar fotos. Eso era todo.

Sin embargo, nada evitó que la Unión Soviética construyera más de 1.200 MiG-25; un avión de prestigio para las fuerzas soviéticas, que lo anunciaban como el segundo más veloz del mundo.

Pero la historia del MiG-25 no ha terminado. Su diseño fue modificado para crear el MiG-31, con mejores sensores, radar y motores. Y gran parte de su funcionamiento sigue siendo un secreto bien guardado.

Al fin y al cabo, ningún piloto ruso ha decido exiliarse del país y pilotar su MiG-31 rumbo a un aeropuerto extranjero.

Reacción soviética 

Belenko fue condenado a muerte por alta traición, en ausencia. Como medida colateral se limitó la cantidad de combutible con la que podían despegar los cazas que operaban desde la Isla de Sajalin, para que ninguno tuviese la autonomía de vuelo como para alcanzar algún aeropuerto extranjero ideológicamente hostil en plena Guerra Fría.

Cuando las autoridades soviéticas entendieron que Belenko había desertado y no se podía ocultar a la opinión pública, el Ministerio ruso de Exteriores dijo que el teniente se perdió y cayó en Japón, donde fue drogado por la fuerza. Se organizó una reunión con Vorontsov, el principal representante soviético en la Conferencia de Belgrado en materia de derechos humanos, un médico soviético, y un funcionario de la embajada soviética en Japón, llamado Sadovnikov que pertenecía al KGB. A su llegada le dijo: “…el gobierno soviético sabe que se perdió y fue forzado a aterrizar y que le han inyectado drogas. He venido aquí para ayudarle a regresar a su casa, con su amada esposa y su hijo!..”

Belenko lo interrumpió: “Deje de hacer publicidad. Vine a Japón de forma voluntaria”

Vorontsov finalizó. “Cuando decida regresar, simplemente llame a la embajada soviética, y será bienvenido” El oficial de la KGB puso su tarjeta sobre la mesa.

He tomado mi decisión. No voy a volver. Yo me quedaré en los Estados Unidos. No hay nada más que discutir”

El Gobierno japonés presentó un plan el 2 de octubre para devolver la aeronave en cajas desde el puerto de Hitachi y facturar a los soviéticos US $ 40.000 para servicios de encajonamiento y daños en el campo de aviación en Hakodate. Los soviéticos intentaron sin éxito negociar un retorno a través de un avión de los suyos Antonov An-22 y trató de organizar una inspección rigurosa de las cajas, pero Japón rechazó ambas demandas y los soviéticos finalmente aceptaron los términos japoneses el 22 de octubre. El avión fue trasladado de Hyakuri al puerto de Hitachi el 11 de noviembre en un convoy de remolques. Se deja en 30 cajas a bordo del buque de carga soviético Taigonos el 15 de noviembre de 1976 y llegó unos tres días más tarde a Vladivostok. Un equipo de técnicos soviéticos se le había permitido ver subconjuntos en Hitachi, y al encontrar que faltaban 20 partes, una película del vuelo a Hakodate, los soviéticos intentaron cobrar Japón US $ 10 millones. Ni el gobierno japones ni el soviético han reconocido haber sido pagado.

Un alto diplomático describió la posición soviética como "mal humor sobre todo el asunto". La CIA concluyó que "ambos países parecen ansiosos de poner el problema detrás de ellos" y especuló que los soviéticos eran reacios a cancelar una serie de próximas visitas diplomáticas ya que "es probable que sea tramitados algunos negocios útiles, y debido a la URSS, con su posición política tan pequeña en Tokio, no puede permitirse reveses en la cooperación económica soviética-japonesa ".

Exilio y vida posterior en los Estados Unidos

Su deserción causó un daño significativo a la Fuerza Aérea Soviética. El Gobierno de Estados Unidos le interrogó durante cinco meses después de su deserción, y lo empleó como consultor durante varios años a partir de entonces.

Belenko recibió asilo político por parte del gobierno estadounidense encabezado por el presidente saliente Gerarld Ford, así como un fondo fiduciario que le permitió vivir de forma confortable durante los siguientes años.

A partir de una ley del Congreso de los Estados Unidos de América promulgada el 14 de octubre de 1.980 por el entonces presidente "Jimmy" Carter, Belenko pudo solicitar la ciudadanía de los EE.UU.

En su nuevo país de residencia trabajaría como instructor de combate aéreo en Nellis durante muchos años. Residiendo en los Estados Unidos, Belenko se casó con una profesora de música de Dakota del Norte, Coral, y fue padre de dos hijos, Tom y Paul. Más tarde se divorció. Él también tiene un hijo de su primer matrimonio. Belenko nunca se ha divorciado de su esposa rusa.

Después de la desintegración de la Unión Soviética, visitó Moscú en 1995 por negocios.

Una vez instalado relató lo que sucedió la primera vez que visitó un supermercado, acompañado por agentes de la CIA. Le llamó la atención la cantidad de mercancías y la inexistencia de colas, a diferencia de lo que había vivido en la URSS. En una ocasión compró latas de alimentos, sin saber lo qué contenían, en ese monento su conocimiento de inglés era muy escaso; cuando probó su contenido le pareció delicioso, hasta que un conocido le descubrió que lo que había consumido era comida para gatos, y le respondió: "¡Es mejor que los productos enlatados para personas que se consiguen en la URSS en la actualidad!"

En la actualidad, Belenko vive en el estado de California y suele realizar negocios con Rusia, aunque no con su nombre verdadero.

https://aeronauticapy.com/2022/09/06/viktor-belenko-el-hombre-que-puso-en-vilo-la-seguridad-mundial/

https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-37349774