sábado, 5 de septiembre de 2026

6 sept 1975, 50 aniversario deserción de Viktor Belenko

 CONTEXTO

6 septiembre 2.026

Hace 50 años, el 6 de septiembre de 1976, a las 6,45 de la madrugada hora de Europa, el piloto soviético Victor Belenko despegó con su MiG-25P desde la base de Sokolovka para realizar un entrenamiento rutinario. Sin embargo 3 horas más tarde el caza fue dirigido al aeropuerto de Hakodate (isla de Okkaido, Japón).

Para poder entender el contexto político, hay que tener en cuenta que solo pasaron 15 años de haber superado la crisis de los misiles en Cuba, pero con la Unión Soviética siguiendo con su carrera nuclear, el mundo aún respiraba en vilo el ambiente a Guerra Fría, y el continente europeo dividido en dos partes: por un lado se tenía a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) integrada por casi todos los países europeos y por otra parte el Bloque Este llamado Pacto de Varsovia liderado por la Unión Soviética, diseñado para contrarrestar las amenazas del lado Oeste.

EL AUTOR

Viktor Ivanovich Belenko: piloto militar soviético, nacido el 15 de febrero de 1947 en Nalchik (Rep. Kabardino-Balkaria), de familia ucraniana. Se graduó en la Escuela Superior Militar de Aviación de Armavir.  Sirvió como piloto instructor de MiG-17 en la Escuela Superior Militar de Aviación para Pilotos y Navegantes de defensa aérea de Stavropol, siendo más tarde transferido como piloto al Regimiento de cazas 513.

El Teniente en Aviación Viktor Ivanovich Belenko, a su joven edad de 21 años pasaba a formar parte de la élite de los pilotos soviéticos destinados a la defensa aérea. Nadie dudaba de la exitosa carrera que le esperaba a Viktor Belenko como piloto, de hecho era uno de los mejores de su unidad y hasta se desempeñaba como instructor de vuelo.   

Viktor Belenko esperaba que el gobierno soviético lo tratase de acuerdo a su estatus, pero la realidad estaba muy distante a lo que el joven piloto esperaba de su amada madre patria. En aquel entonces la prestigiosa Fuerza de Defensa Aérea de la Unión Soviética (VVS) estaba plagada por la corrupción y la miseria, el alcohol necesario para el mantenimiento de los aviones era consumido como bebida alcohólica era vendido en el mercado negro en donde se pagaba una buena suma, ya que su alto grado de concentración por encima del vodka lo convertía en muy codiciado. Belenko en su desesperación solicitó su transferencia para ser parte del prestigioso Regimiento de Cazas 513 dentro de la Undécima Fuerza Aérea Soviética, enmarcado en las Fuerzas de Defensa Aérea Soviéticas. Prestaba servicio en la base de la localidad de Chuguyevka, Krai (Territorio) de Primorie,  en el extremo oriente ruso. La División de los MiG-25 estaba destinada a la protección de las fronteras; una unidad en donde solamente los mejores entre los mejores pilotos podían acceder. 

Belenko, de carácter honesto y recto, pensó que finalmente en esa unidad encontraría a los verdaderos pilotos que servían a la amada Unión Soviética con patriotismo; pero fue en ese lugar en donde percibió que la patria ideal equitativa, promovida por el gobierno soviético, era solo una falacia creada por la propaganda comunista.

Viktor Belenko había sido un ciudadano soviético modelo.

Pero Belenko estaba desencantado.

Era padre y se enfrentaba a un divorcio. Y había comenzado a cuestionar la naturaleza de la sociedad soviética, y si EE.UU. era realmente tan malvado como el régimen comunista sugería.

"La propaganda soviética de esa época lo presentaba como una sociedad podrida que se estaba derrumbando", le dijo Belenko a la revista Full Context en 1996.

"Pero yo tenía muchas interrogantes en mi cabeza".

Y Japón quedaba sólo a 644 kilómetros.

El nuevo MiG podría volar rápido y alto, pero sus dos motores gigantes hacían imposible que pudiera llegar muy lejos; desde luego, no lo suficiente como para tocar tierra en Estados Unidos.

 LA HAZAÑA

La preparación

Fue así que Viktor Belenko empezó a diseñar su deserción y posterior solicitud de asilo al gobierno norteamericano llevando consigo como “obsequio” al poderoso MiG-25; eso no era una tarea simple, como la autonomía del caza era reducida en lugar de U.S.A. escogió  la base aérea de Chitose



en la isla de Hokkaido en Japón y dentro del alcance del MiG. Aun así, su plan necesitaba reunir ciertas condiciones:

1-esperar el día de práctica de lanzamiento de misiles, únicos días en que los MiG-25 eran abastecidos completamente con combustible;

2- la práctica se realizaba en formación de tres aviones, debía esperar a ser colocado en la retaguardia para poder así escapar de sus compañeros sin ser percibido;

3-volar a muy baja altura de la superficie del mar para así eludir los radares soviéticos entre otros.

No tuvo que esperar mucho, a cuatro semanas de haber ideado su plan, llegó el día en que todas las condiciones se juntaban, bueno, casi todas.

El día elegido 

Era el día 6 de septiembre, ese día varios aviones MiG-25 despegarían para una práctica rutinaria de lanzamiento de misiles; todos ellos fueron abastecidos con tanques llenos de combustible,  y Belenko formaba parte del escuadrón que volaría en la retaguardia de las otras aeronaves. El reloj de la base marcaba las 12:25 del mediodía cuando los MiG-25 despegaron desde la base aérea de Chuguyevka en el extremo oriente siberiano.



Belenko soltó los frenos a las 12:50, el MiG recorrió la pista y en quince segundos estaba en el aire. Mientras estaba aun peligrosamente bajo, quitó el postquemador para conservar combustible, que era precioso. También para conservar, ascendió más lentamente de lo normal a 24.000 pies (8.000 metros) y tardó cinco minutos en lugar de los cuatro normales para ingresar a la Zona de Entrenamiento Nº 2 en un rumbo de 090 grados.

La aguja, girando rápidamente alrededor del dial de la brújula, mostró que rápidamente se acercaba al punto de no retorno.

A los 6 minutos de haber partido ya estaban volando a una altura de 9.000 metros; ahora comenzó su propio plan de vuelo secreto.

Lentamente, Belenko redujo la velocidad de su MiG-25 como también bajaba de altitud, cuando finalmente apuntó la nariz de su caza hacia abajo para hacer pensar que se estaba estrellando y así no levantar sospecha.

                



A 19.000 pies, Belenko repentinamente movió el stick hacia adelante y hacia la izquierda y hundió el MiG en un picado hacia un valle enfrente de él hasta que  logró nivelarse a 100 pies. Nunca había intentado un picado así, ni había intentado volar un MiG-25 tan bajo. Sin embargo, por el estudio de las tácticas estadounidenses en Vietnam, sabía que a 100 pies estaría a salvo de la cobertura de los misiles SAM (misiles tierra-aire) y las baterías antiaéreas emplazadas en los picos del valle y que estos picos erizados lo ocultarían del radar.

Atravesó el valle y en dos minutos salió disparado sobre el Mar de Japón. Presionó un botón de emergencia que comenzó a transmitir una señal continua que indicaba que su avión estaba a punto de estrellarse. Después de unos cuarenta segundos la apagó y apagó su radar, la radio y todos los demás equipos cuyas emisiones electrónicas podrían rastrearse. Necesitaba ahora concentrarse pura e intensamente en las ecuaciones de combustible, velocidad, altitud, tiempo y distancia, que calculó principalmente en su cabeza, ayudado solamente por un lápiz y una libreta. Quería confiar solamente en sí mismo.

Una vez sobre el Mar de Japón voló a tan sólo 30 metros de la superficie del mar. No calculó, o mejor dicho, desconocía que volar a tan baja altura implicaba mayor consumo de combustible, por lo que no tuvo otra que aumentar nuevamente su nivel de vuelo para economizar su combustible que ya estaba muy bajo. Se encontró con cielos cada vez más oscuros y lluvias torrenciales

                                              

Los nuevos cálculos rápidos produjeron resultados sombríos: tan bajo estaba consumiendo mucho combustible. A menos que redujera drásticamente el consumo de combustible de una vez al establecerse a una altitud de al menos 20.000 pies, nunca tocaría tierra.

Cambio de planes

Había volado en dirección suroriental, calculando su camino hacia Hokkaido. Aproximadamente a la 13:20 supuso que se estaba acercando al espacio aéreo japonés y a la intercepción de los cazas Phantom de la Fuerza de Autodefensa Aérea japonesa. Para indicar la falta de intención hostil y facilitar la intercepción, aceleró los motores y se deslizó hacia Japón.

Todo su plan de vuelo se basaba en la confianza de que los japoneses se apresurarían a interceptarlo para obligarlo a aterrizar tan pronto como se introdujera en su territorio. Pero tendrían que encontrarlo por su cuenta porque su banda de radiofrecuencia era tan estrecha que solo podía comunicarse con otros MiG. 

Cuando bajó a 1.800 pies que Belenko se encontró en un cielo despejado. Dio vueltas, intentando localizar interceptores japoneses. ¿Dónde están los Phantom? ¿Dónde están los malditos Phantom?

A las 13:11 cuando se elevó del mar a 20.000. Nueve minutos más tarde, se activó el protocolo de

seguridad de violación de espacio aéreo enviando a dos cazas F-4 Phantom para interceptar al invasor.

Los japoneses trataron en vano de advertirlo a través de transmisiones en ruso e inglés. A la 13:22, Belenko alcanzó el espacio aéreo japonés y los Phantom se acercaron a él. Sin embargo, a la 13:26, cuando Belenko comenzó a descender en busca de un cielo despejado, su MiG desapareció de los radares. Sin más orientación desde el suelo, los Phantom volaron inútilmente en el cielo nublado.                          

Por la configuración de la costa, alrededor de la 13:30, dedujo que se estaba acercando a la península sudoeste de Hokkaido. Tenía suficiente combustible para unos dieciocho minutos.

Si sus propósitos hubieran sido diferentes, podría haber considerado buscar un lugar seguro hasta que se le acabara el combustible y luego eyectarse. Pero para Belenko, la preservación del MiG-25 era más importante que la preservación de su propia vida y estaba decidido a aterrizar el avión.                   

A la 13:42 estaba otra vez sobre el agua, alabeó en un giro de noventa grados hacia el norte hacia la tierra, todavía volando a 1.800 pies. En línea recta vio otra masa de nubes, pero decidió mantener la altitud y sumergirse en ellas.

El excesivo consumo de combustible de su MiG-25, sumado a que no aparecían los F-4 japoneses, obligó a Belenko a confiar su destino a la suerte.

Belenko empezó a buscar desesperadamente un lugar en donde aterrizar.

A 250 metros, el mundo se iluminó; estaba bajo las nubes y podía ver...¡un campo de aviación! No era la base de Chitose, sino el aeropuerto comercial de Hakodate, a noventa millas al suroeste. La pista era más corta en un tercio que cualquier otra en la que había aterrizado un MiG-25 y sabía que sería imposible detenerse en la pista. Pero tal vez podría mantener el avión y a sí mismo en gran parte intactos.

Giró bruscamente a la derecha y comenzó a acercarse hacia el extremo sur de la pista. 

Luego, en cuestión de segundos, tuvo que tomar una decisión insoportable. Un avión japonés, un Boeing 727, despegaba directamente hacia su trayectoria de vuelo.

Tiró del MiG en el giro más cerrado del que fue capaz, permitió que el 727 despegara, descendió en un ángulo peligrosamente agudo y tocó la pista a 220 nudos. Cuando desplegó el paracaídas de frenado y pisó repetidamente el pedal del freno. Los neumáticos chirriaron y se deslizaron por la pista, disminuyendo la velocidad pero sin detenerse. Terminó la pista del extremo norte del aeropuerto, derribó un poste, surcó el barbecho arando la tierra y finalmente se detuvo a unos metros de una gran antena a 800 pies de la pista. El neumático delantero se había reventado.  

El piloto salió de la cabina del avión y disparó dos tiros de advertencia con su pistola.

En pocos minutos, los funcionarios del aeropuerto llegaron hasta él

Y el teniente de vuelo Viktor Ivanovich Belenko, de las Tropas de Defensa Aérea soviética, anunció su deseo de desertar.

Examen occidental del avión

Este interceptor de alta velocidad solo era conocido a través de las pocas informaciones que pudieron atravesar las duras cortinas de la Unión Soviética. El МиГ-25 o MiG-25 era una aeronave diseñada y producida por las oficinas de OKB (Mikoyan-Gurevich). Su primer vuelo fue en el año 1964, entrando en servicio seis años después; alcanzaba una velocidad de Mach 2,83 (3200 km/h), -Se creía que podía superar la increíble velocidad de Mach 3.6 (3.600 km/h). 

-Se creía que por sus grandes superficies alares y grandes entradas de aire podía alcanzar altas velocidades. Una superficie alar grande lo haría más ágil y fácil de girar. 

Occidente conoció por primera vez los MiG-25 en la década de 1970. Los satélites espía que acechaban los aeródromos soviéticos detectaron un tipo de aeronave que estaban probando en secreto.

 

El manual de piloto que llevaba Belenko fue traducido al inglés y ayudó a pilotos e ingenieros norteamericanos para evaluar y probar las prestaciones del aeroplano. Japón sólo permitió realizar pruebas en tierra de los motores Tumansky R-15 y su radar TL25 Smerch

Se desarmó y se desensambló, y se examinó minuciosamente  por ingeniería inversa, 70 días después se embaló en 30 cajas y Japón lo devolvió a la URSS. 

Era la primera vez que expertos occidentales tuvieron la ocasión de ver con detalle este aeroplano revelándose sus secretos.  

Había   sido   fabricado   ese   año,   y   ensamblado   rápidamente alrededor de sus dos motores turbojet y las soldaduras hechas a mano. Los remaches no estaban expuestos en las zonas de máxima resistencia aerodinámica. Estaba construido con una aleación de níquel (solo las partes más sensibles a temperaturas altas habían sido construidas en titanio). 

A medida que se desarmó todo el MiG, los especialistas experimentaron una sucesión de sorpresas y conmociones.

Usaba tecnología de tubos al vacío o válvulas termoiónicas en lugar de circuitos electrónicos sólidos. Ventaja: estas lámparas de vacío son más resistentes a las temperaturas extremas que se tienen en el territorio ruso, eran fáciles de reemplazar en cualquier campo militar alejado de sus bases principales.

Mientras tanto, el Teniente Belenko era interrogado por los militares para poder recabar más datos técnicos de esta aeronave, gracias a lo cual se dieron cuenta que el tan temible MiG-25 no era más que un mito temido construido a base de rumores:

1-La velocidad operativa máxima llegaba a 2.600 km/h; si superaba mach 2,8 los motores se quemaban.

2-El radio de combate era de 300 kilómetros. Usando postquemadores y maniobrando para interceptar podía permanecer en el aire entre 22 y 27 minutos.


3-La altitud máxima operativa dependía: con 2 misiles podía alcanzar 24.000 metros; con cuatro misiles 21.000 metros: no podían interceptar al avión de reconocimiento estadounidense SR-71.

Además, volar tan alto generaba enormes cantidades de calor por fricción.

4-El radar era muy bueno, podía seguir dos objetivos a la vez, la potencia (600 Kw) de los tubos de vacío anulaba interferencias, su alcance era de 100 km, pero tenía dificultades para distinguir objetivos por debajo de 500 m por los rebotes en el suelo.

5-En las maniobras no podía tomar más de 2,2 g. Con los tanques llenos pesaban tanto las alas que se arrancarían con g superiores. No estaba diseñado para un dogfight con un Phantom.                                                                 

6-El avión era tan pesado que se eliminó un sistema de eyección.

El fuselaje de acero pesado es la razón por la cual ese avión tiene alas tan grandes; no es para luchar contra Estados Unidos, sino para poder mantenerse en el aire. 

7-El piloto dependía mucho del guiado desde tierra, su misión era despegar, seguir las indicaciones del controlador aéreo, disparar los misiles y aterrizar. Estaba dotado de un sistema de comunicaciones digital controlado por un ordenador, que le suministraba información al controlador aéreo.

 

Fue un caso típico de interpretación errónea. Se sobrestimaron sus habilidades en base a la apariencia; por el tamaño de las alas y las entradas de aire.

Pero, a principios de los 70, los responsables de defensa estadounidenses poco sabían sobre las capacidades del MiG.

Le dieron el sobrenombre de "Foxbat" (murciélago-zorro).

El MiG por el que Occidente se había preocupado tanto se acabó convirtiendo en papel mojado.

Su gran radar quedaba años detrás de los modelos estadounidenses. Sus grandes motores requerían tanto combustible que sólo podía volar distancias muy cortas. 

 

Reacción soviética 

Belenko fue condenado a muerte por alta traición, en ausencia.

Cuando las autoridades soviéticas entendieron que Belenko había desertado y no se podía ocultar a la opinión pública, el Ministerio ruso de Exteriores dijo que el teniente se perdió y cayó en Japón, donde fue drogado por la fuerza. Se organizó una reunión y se le dijo: “…el gobierno soviético sabe que se perdió y fue forzado a aterrizar y que le han inyectado drogas. He venido aquí para ayudarle a regresar a su casa, con su amada esposa y su hijo! ...”

Belenko lo interrumpió: “Deje de hacer publicidad. Vine a Japón de forma voluntaria”

“He tomado mi decisión. No voy a volver. Yo me quedaré en los Estados Unidos. No hay nada más que discutir” 

El Gobierno japonés presentó un plan el 2 de octubre para devolver la aeronave en cajas desde el puerto de Hitachi y facturar a los soviéticos US $ 40.000 para servicios de encajonamiento y daños en el campo de aviación en Hakodate. Los soviéticos finalmente aceptaron los términos japoneses el 22 de octubre. 

Exilio y vida posterior en los Estados Unidos

El Gobierno de Estados Unidos le interrogó durante cinco meses después de su deserción, y lo empleó como consultor durante varios años a partir de entonces.

Belenko recibió asilo político por parte del gobierno estadounidense encabezado por el presidente saliente Gerarld Ford, así como un fondo fiduciario que le permitió vivir de forma confortable durante los siguientes años.

A partir de una ley del Congreso de los Estados Unidos de América promulgada el 14 de octubre de 1.980 por el entonces presidente "Jimmy" Carter, Belenko pudo solicitar la ciudadanía de los EE.UU.

En su nuevo país de residencia trabajaría como instructor de combate aéreo en Nellis durante muchos años. 

Después de la desintegración de la Unión Soviética, visitó Moscú en 1995 por negocios.

En la actualidad, Belenko vive en el estado de California y suele realizar negocios con Rusia, aunque no con su nombre verdadero.

Documentación

https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-37349774

 https://es.qwe.wiki/wiki/Viktor_Belenko

https://universo-lf.net/art%C3%ADculos/aviaci%C3%B3n-militar-moderna/la-odisea-de-viktor-belenko-r105/

https://elhangardeyurigagarin.wordpress.com/2011/11/22/viktor-belenko-un-traidor-a-la-madre-patria/

Viktor Belenko y su MiG 25